18-08-2017 La Ribeira Sacra se promociona en Termatalia como destino completo y saludable

  • >> El Consorcio de Turismo contará como un stand para dar a conocer ante profesionales de 30 países un lugar en el que la palabra “bienestar” adquiere todo su significado

El Consorcio de Turismo de la Ribeira Sacra se promocionará en Termatalia y dará a conocer este increíble destino, candidato a Patrimonio de la Humanidad, ante profesionales de una treintena de países. 

Ubicado en Galicia, entre las provincias de Ourense y Lugo, este consorcio gestiona la actividad turística de la Ribeira Sacra creando paquetes y ofertas especializadas y únicas que permiten al visitante disfrutar de la naturaleza y el paisaje complementados con excelente gastronomía y los vinos de la Denominación de Origen que lleva el mismo nombre.

Una de las opciones más demandadas son los paseos en catamarán por los impresionantes Cañones del Sil y del Miño. Son parajes imponentes con hermosos monasterios románicos que durante siglos, alejados del mundanal ruido y al amparo del clima benigno de estas tierras, dedicaron su tiempo y su sabiduría a honrar a Dios y a los hombres estudiando los secretos de la vid.
Hablamos de dioses, de hombres, de vinos... Hablamos del encuentro de las orillas del Sil y del Miño, de cañones de 500 m de profundidad, de diminutos viñedos en escarpadas laderas que requieren un esfuerzo heroico. Algo único que sólo puedes ver aquí.

Es esta la Ribeira Sacra, la cuna del legendario “Amandi”, un vino tan apreciado por los romanos que lo consideraban el verdadero “oro del Sil”. Un vino que siglos más tarde los monjes benedictinos elaborarían en exclusiva para las bodegas de los más refinados papas.
La erosión fluvial del Sil ha labrado sin pausa la profunda grieta que lo conduce hasta desembocar en la izquierda del Miño. En sus paredes imposibles buscaron refugio monjes y eremitas que con la misma paciencia secular las poblaron de monasterios. Hasta una docena de cenobios, románicos y benedictinos la mayoría, que le dieron el nombre ya documentado desde la Edad Media de Rivoyra Sacrata.

Aunque se trate de uno de los mejores espacios naturales definidos por los dos grandes ríos, nadie sabe dónde comienza y acaba exactamente la Ribeira Sacra. Puede que sus límites verdaderos vengan dados por la presencia de las vides en las laderas de solana. De aquí salían los vinos de Amandi que alcanzaron fama de exquisitos ya en tiempos del Imperio romano, y hoy cuentan con una Denominación de Origen que los ampara.
Los monasterios fueron exclaustrados y las aguas remansadas en sucesivos embalses, pero la fuerza del paisaje sigue latiendo en cada cosecha de sus frutos. Admira la difícil vendimia en las fuertes pendientes sólo cultivables en bancales, en la mejor muestra de paisaje humanizado sin prisa.

La naturaleza más agreste encuentra su sitio en los afloramientos graníticos revestidos de matorrales y bosques de castaños y robles. Las peculiares condiciones climáticas de las zonas más resguardadas favorecen la presencia de especies mediterráneas como los alcornoques y los madroños. El conjunto de rocas altas de las gargantas se han citado en ocasiones como uno de los últimos refugios de las aves rapaces más amenazadas.

Os Peares es el punto preciso donde se juntan los dos grandes ríos del noroeste. Según el dicho popular, el Sil lleva el agua y el Miño, la fama. Aguas arriba, los dos por separado, formaron profundos cañones que en el caso del Sil alcanzan el punto máximo en los 500 metros de profundidad. La carretera de servicio a las presas hidroeléctricas que parte de Os Peares nos introduce en este paisaje con una sorprendente sensación de aventura.

Una de las formas más espectaculares de conocer la Ribeira Sacra es por el agua. Los dos cursos fluviales son navegables en catamarán. El Sil desde los embarcaderos ourensanos de Santo Estevo (Nogueira de Ramuín) y Abeleda (Castro Caldelas). El Miño desde la localidad luguesa de Belesar (O Saviñao). Los itinerarios turísticos tienen su recorrido por el corazón mismo del paisaje.
Los monasterios más apegados al fluir del Sil son los de Santo Estevo de Ribas de Sil y el de Santa Cristina. Al primero, convertido en establecimiento hostelero, se accede desde la localidad de Luíntra (Nogueira de Ramuín) o, si queremos alargar el camino, por el monasterio de San Pedro de Rocas (desvío en la OU-536 en Tarreirigo, Esgos). El centro de interpretación do cenobio de Rocas, considerado el primero de Galicia, le da un valor añadido a la visita. Al de Santa Cristina, desde Parada de Sil por una carretera de ida y vuelta. La bajada hasta este monasterio se realiza entre la espesura de árboles centenarios. También desde Parada de Sil, una breve pista de tierra conduce hasta el denominado Balcóns de Madrid. Se trata de un mirador de vértigo sobre el abismo, y en la otra orilla del río veremos el santuario de Cadeiras (Sober) y la llanura de Monforte como horizonte. No faltarán en el camino otros miradores, como el andamiaje entre Vilouxe y Caxide donde el cañón alcanza su máxima altitud.

Desde Castro Caldelas, cuyo castillo permite otear previamente el paisaje, parte una carretera que curva a curva se pierde por los secretos de la Ribeira Sacra.
El cañón del Miño es de pendientes más suaves, pero obliga al río a doblarse en magistrales recovecos. Provocan un espectacular cambio de dirección, por ejemplo, en el lugar de A Cova (O Saviñao), a veces denominado como Cabo do Mundo.

Las faldas orientadas al sur se embellecen con viñedos en un largo abrazo con el río. La carretera local por la orilla izquierda del río desde la aldea de Belesar es merecedora de un recorrido sin prisas, principalmente en tiempos de vendimia y la posterior explosión colorida del otoño.

En este sector casi todos los monasterios están situados en el margen izquierdo. Las mejores posibilidades de acceso se situan desde Chantada y Monforte de Lemos. Iglesias como la de A Cova, San Miguel de Eiré, San Fiz de Cangas; o el convento de San Salvador en la capital municipal de Pantón, Santo Estevo de Ribas de Miño y San Paio de Diomondi hacen de la Ribeira Sacra del Miño una auténtica ruta del románico.

Naturaleza singular

Sorprendentes paisajes de bancales para el cultivo de la vid. Las condiciones climáticas permiten que especies típicamente mediterráneas encuentren aquí refugio. Por ejemplo, los alcornoques y los madroños que acompañan a las manchas boscosas autóctonas de robles e castaños.
Las aves rapaces como el águila real y el halcón peregrino también encuentran su hábitat en las rocas de más difícil acceso del cañón.

Enlace relacionado http://turismo.ribeirasacra.org




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